Celebramos en este día hace 40 anos, cuando el Tribunal Suprema en el caso Furman v. Georgia, declaró que la pena de muerte es inconstitucional. El Tribunal dividió en 1972 como nunca había hecho antes. Nueve jueces escriban nueve opiniones separados con una mayoría de 5 de acuerdo que la pena de muerte era arbitrario- “extrañamente” se exige a algunos condenados, mientras que otros igual de culpables se les permitió vivir. La gravedad aleatoria no es la misma justicia, ellos dijeron: esto ofende a la prohibición de la octava enmienda de castigo cruel y inusual. Peor aún, se encontraron, “si cualquier base se puede discernir para la selección de esos pocos que se le sentenció a morir es la base constitucionalmente inadmisible de la raza.”

Thurgood Marshall, el primer norteamericano de origen africano y el nieto de esclavos escribió la más extensa opinión, una histórica y jurisprudencial tour-de-fuerza, respaldado con tablas, gráficos y citas de los estudios. El demostró que la imposición de la pena de muerte en los Estados Unidos es aleatorio, contradictorio, y un producto de discriminación. La opinión de Marshall, establecido el marco para el debate sobre la pena de muerte para los próximos 40 años. La pena de muerte costa más; nadie puede mostrar que tiene un valor de disuasión; los pobres acusados de un delito tienen abogados sin experiencia o malos; los afro-americanos son más propensos que los blancos de ser condenados a muerte por los mismos delitos; y también los inocentes no son seguros de testimonio por negligencia o error humano. Más, creó con su predecesor Juez Felix Frankfurter que juicios de pena capital “sensacionaliza” y degrada todo de nuestra sistema de justicia.
Todo de los nueve jueces miraban a la historia de la prohibición de la Octava Enmienda contra el castigo cruel e inusual, escrita en un momento en que nadie pensaba que había mucho mal con la pena de muerte por asesinato, violación, traición a la patria, e incluso algunos delitos contra la propiedad. Pero en 1789 cuando la Octava Enmienda fue debatido en el Congreso Primero no solo acepta la pena de muerta pero también lo eran los azotes, los brandings y crestones del oído. Ningún miembro de la Tribunal de Furman se sostuvo seriamente que la norma de la pena humana debe ser el mismo, no debe evolucionar a medida que el país maduró. En 1910 el Tribunal ha dicho que la compresión de lo que la Octava Enmienda prohíbe “no es sujeta a la obsoleta, sino que puede adquirir un significado a la opinión pública se ilumina por una justicia humana.” Lo que los jueces debatieron era si que la evolución moral había llegado a un lugar donde la pena de muerte era incompatible con la Octava Enmienda, si el “costumbres fundamentales de la sociedad” ha cambiado lo suficiente como para hacer que sí. Y no estaban de acuerdo sobre el papel de los tribunales y lo de los legisladores del estados.

Hubo una diferencia sorprendente lo poco que entre los jueces en sus puntos de vista de la pena de muerte en sí, a pesar de sus opiniones diferentes legales sobre la Octava Enmienda. De hecho, el bloque conservador en Furman se considera liberal en la pena de muerte en el Tribunal de hoy. Juez Blackmun, un disidente que votó en contra de la búsqueda de la pena de muerte inconstitucional, escribió que había cedido a nadie “en el fondo de mi aversión, antipatía, y, de hecho, de asco para la pena de muerte” que según dijo “no sirve a ningún propósito útil que se puede demostrar.” Pero ni él ni los demás jueces disidentes cree que la pena de muerte había llegado a un lugar de condena casi universal, que aún no ofender a “la conciencia de la sociedad contemporánea,” no era todavía “unanimidad repudiado.” La mayoría cree que de lo contrario, encontrando que aversión colectivo para la pena de muerte refleje la conciencia de la mayoría de los estadounidenses.

Hace 40 años, muchas personas quien celebraron este día pensaron que la época de pena de muerte en los Estados Unidos habían llegado a su fin. Ojalá fuera así. En Cambio, resultó ser un alivio temporal: cuatro cortos años después, en el caso Gregg contra Georgia, el Tribunal permitió que los ensayos de capital para continuar. ¿Y donde ha conseguido nosotros? La imposición de la pena de muerte sigue siendo arbitraria, sigue a lo población pobre y la gente de color aún condena a los inocentes. Los enfermos mentales están todavía en riesgo (William Henry Furman era afro-americano, con retraso mental y psicosis con algún tipo de trastorno de convulsiones; estaba tan enfermo mental que se consideraron inicialmente para ser juzgado, ya que era incapaz de cooperar con su abogado). La pena de muerte todavía costa más que una sentencia de cadena perpetua y siempre será irrevocable.

Deroga recientes de la pena capital y cinco estados en cinco años, son algunas de las razones para creer que el país está alcanzando a la mayor parte del resto del mundo en su “repugnancia moral” de esta pena bárbara. Sin embargo, nuestros tribunales parece lejos de la “justicia humana” que podría ayudar a iluminarnos. Por el momento, y durante el tiempo que tenemos la pena de muerte los Estados Unidos sigue siendo “sujeto a la obsoleta.”

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